El bip del fax te pilla desprevenido. No sabías ni que estuviera encendido. ¿Quién usa el fax todavía? Intrigado por el anticuado bip, te acercas al fax.

Es una amenaza de bomba, no es la primera que ves ni será la última, probablemente. Se puede leer que una bomba estallará esta noche en algún sitio de la ciudad. No piden rescate ni nada, no dan razones, solo esta escueta información. Si te dieran un euro por cada amenaza de bomba recibida en la ofi cina desde que trabajas en la Agencia, ya serías rico. La mayoría son adolescentes borrachos por una apuesta, o alguna persona confusa en busca de un poco de atención. Siempre ha sido fácil distinguir una amenaza real de una broma o un grito de ayuda desesperado. Esta amenaza definitivamente tiene todas las características para ir al montón de “no tomar en serio”, también conocido como papelera. 30 minutos más tarde, de nuevo se escucha el sonido del fax, y es el mismo mensaje, simple y llanamente. Te da mala espina y decides tomar en serio la amenaza. Llamas a tu jefe y le pides permiso para formar un equipo. Don Rubin, un veterano de 58 años, no está para bromas; te recuerda una estúpida actuación que tuviste en tu primera semana, y te dice que pensaba haberte enseñado mejor. Rememoras esa primera amenaza de bomba, en la que el pánico te llevó a alertar a toda la Agencia porque el mundo se iba a acabar... Era un error de novato. Pero de alguna manera esto es diferente, y cada fibra de tu cuerpo te dice que no es una falsa alarma. Decides mentir y les dices a algunos colegas que tienes permiso para actuar y formas un equipo. El fax es fácil de rastrear, viene de un pequeño apartamento de la parte mala de la ciudad. Raelcun Street 37-05. Tu equipo y tú váis hacia allá y 23 minutos más tarde llamáis a la puerta de un tal William Teller.

Nadie responde. La cerradura es tan mala como el resto del edifi cio y en unos segundos estáis dentro.

Véis una mesa llena de todo tipo de materiales que os producen escalofríos. Hay una luz roja parpadeando en un rincón, es el fax. Ahora estáis seguros de que no es una broma, esto es real. Solo vuestro equipo puede evitar un desastre. Inmediatamente empezáis a registrar el lugar en busca de pistas.

En este momento te llama Don Rubin y te dice que ha sido detenido un hombre llamado William Teller en el restaurante Riverview. Estaba haciendo una escena y pidiendo una mesa junto a una ventana para “ver la explosión a las 8 de la noche en punto”. Miras el reloj y ves que eso es dentro de una hora exacta...