Sólo hay una manera de ganar tal cantidad de dinero en tan poco tiempo. ¡Robar, mentir, engañar! Durante los últimos años tú y tu equipo habéis viajado de casino en casino, de Las Vegas a Mónaco y de Atlantic City a Singapur. Suena glamuroso, pero nunca visitasteis los espectaculares casinos que salen en las películas, sino que los dudosos casinos de segunda eran los que estaban más a vuestro alcance.

El sistema que teníais era casi perfecto, nadie sospechó nunca nada y siempre estabais muy lejos antes de que nadie averiguara qué había pasado. La cantidad robada nunca superaba los 500.000 dólares. A veces habíais desbancado hasta 3 casinos por noche, semana tras semana. La vida estaba llena de adrenalina y placeres.

No teníais ninguna preocupación hasta que, en un hotel barato del centro, recibisteis una llamada perturbadora. Carolyn Castle había roto la primera regla del sistema, ¡nunca dejarse atrapar! Para empeorar las cosas, la familia Trapani es la propietaria de ese casino en particular. Una conocida y temida familia de la mafia, y no están contentos. No sabéis porqué ella actuaba sola, sólo sabéis que la tienen encerrada en una habitación y que tiene problemas. El grito al otro extremo de la línea os hace sentir enfermos y sus súplicas por seguir viva son lo peor que habéis escuchado nunca.

Tú te culpas por su situación. Al fin y al cabo, tú fuiste quien convenció a Carolyn de unirse al grupo y le dijiste cuán glamurosa sería su vida. Carolyn es la mejor contadora de cartas que hayas visto nunca. No es sorprendente, dado que proviene de una familia de brillantes matemáticos. Desgraciadamente, la familia Castle no es solo buena resolviendo problemas, ¡también se meten en un montón de ellos! Ahora su vida depende de que os apoderéis del dinero suficiente en una hora. El equipo está listo para desbancar el Royal Diamond Casino, debéis saltaros el protocolo e ir directamente a por lo grande, haciendo que la posibilidad de que os cojan sea mayor que habitualmente. El equipo entiende que la vida de Carolyn pende de un hilo y que las apuestas son mayores que nunca. El dedo entregado en la puerta de vuestro hotel, todavía con el anillo de Carolyn puesto, era un recordatorio innecesario de que su vida está en vuestras manos...