Estáis en una visita turística en el Christ Church College, Oxford. Vuestro guía -Mr. Lockholm- bromea diciendo que nadie debería dejar el grupo, porque ha desaparecido gente en el pasado.

“La idea de Lewis Carrol para ‘Alicia en el País de las Maravillas’ se originó en estas honorables salas. Se dice que el País de las Maravillas existe y que hay un pasaje que lleva allí escondido en algún sitio por aquí.

Con una risita divertida, continúa el tour empujándoos al jardín. El guía continúa hablando de Alicia cuando un conejito blanco salta a un agujero del suelo que no habíais visto antes. Cuando intentáis verlo más de cerca, el suelo falla bajo vuestros pies.

El guía continúa hablando de Alicia cuando un conejito blanco salta a un agujero del suelo que no habíais visto antes. Cuando intentáis verlo más de cerca, el suelo falla bajo vuestros pies.

Tras una larga caída, caéis suavemente en una sala de llegada, llena de puertas de tamaños diferentes. Os sentís más pequeños de lo normal.

De repente escucháis una voz proveniente de ningún sitio: “¡Bienvenidos al País de las Maravillas! La primera hora de estancia es libre. Todos los adultos que excedan este tiempo serán despojados de su cordura y deberán unirse a la Merienda de Locos para siempre. Seguid al Conejo Blanco para salir. ¡Disfrutad del viaje!”

“¿Despojados de nuestra cordura?” ¡Eso no suena bien! ¡Será mejor que averigüemos a dónde se fue el Conejo Blanco y que le sigamos!